Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

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martes, 11 de mayo de 2021

Un poema marinero

Un poema marinero

ha echado el ancla en tu playa,

el cielo de atardecida,

olas de besos me empapan,

y la niña juega y juega

con caracolas de nácar

en la memoria del viento,

en el salitre del agua

—el corazón en las estrellas,

los recuerdos en la barca—.

Hace castillos de sueños,

los pies en la arena blanca

descalzos de sus temores

que se lleva la resaca.

Infancia en la mar serena,

brillantes versos de plata.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Cambio y corto 34: ¡Cuánto te quiero, papá!

- ¡Cuánto te quiero, papá!-, le dijo, llenándole la cara de besos... 

- ¡Y yo, una milloná!-, le respondió él, mirándole a los ojos con esa sonrisa bonachona y pícara, que le iluminaba el rostro. 

Con esa imagen recordaba su última despedida, erguido y digno con su andador en la puerta del comedor de la residencia donde acompañaba, con infinita paciencia y bondad, cada segundo de la existencia de su amada esposa, que para ella era el capitán que le guiaba el rumbo en un mapa borroso y deshecho, donde las coordenadas jugaban a la comba y a los acertijos con una niña encerrada en la historia de su memoria.

¡Cuánto te quise, papá! 



sábado, 27 de junio de 2020

La niña, mi niña

Salió la niña en mis sueños,
cazaba mariposas azules,
dejando volar su risa,
que era mi eco.

Saltaba montaña,
contaba desiertos
como quien cuenta peces
en el mar abierto.

Las olas y el vuelo,
la falda en la huerta,
sobre las espigas,
arrancadas al viento.

La niña era alegre,
como pueden serlo
las campanas al aire
que anuncian encuentros
de parejas felices,
que siguen viviendo,
después de batallas,
un amor perfecto.

Despierto y recojo
a la niña en mi seno.
No te vayas nunca,
que sin ti me muero.

Eres parte mía,
eres mi consuelo
cuando a veces lloro
a todos mis muertos.

Eres tú, mi niña,
eres mi recuerdo,
yo soy tu futuro,
y formamos parte
del mismo universo.

 

miércoles, 27 de mayo de 2020

Nos salva la poesía

 Tú, que guardaste mi duelo de estrellas apagadas,
hilvanaste los sueños con hilos de emociones
y risas de colores... de miles de colores.
Tú, que marcaste mi historia 
regalándome una década iluminada.
Qué poco tiempo en la vida,
qué poco tiempo...
como el vuelo de una mariposa,
efímero,
como un rayo de Hernández
terrible, fugaz pero que no cesa.

Ahora me salva la poesía,
mi refugio, el de siempre, mi paisaje,
donde dejar jirones del alma,
donde acariciar el corazón tímidamente,
donde acunar la música soñada,
donde guardar unicornios
y restaurar mi orfandad
amputada,
donde renacer y morir cada noche,
como el ave Fénix.

Pero a veces me sorprende la realidad,
que cae como una loza
y me aprieta el pecho,
aún incrédula, suspiro tu ausencia,
es ahora Atlante el que me persigue y atrapa.

Que no se despierte el aire,
se ha parado el tiempo y me rindo a él,
no hay regreso posible.

Y tu y yo ya no seremos.
Te llevaste el nosotras,
querida amiga.

Y seguiré el camino sin ti, 
recordándote siempre
y llevándote en mi corazón, 
como un valioso tesoro.



sábado, 16 de mayo de 2020

Tú, la infancia y el mar

 Tú me descubriste el mar
y me sumergiste en tu seguridad.
Contigo nada malo me podría pasar,
tus brazos sostenían mi cielo,
como un fornido Atlante,
veranos de infancia y sal,
no había ola que yo no saltara junto a ti.

El sol, a veces, no nos acompañaba,
pero tú iluminabas mi mundo,
no lo echaba en falta.

El agua fría estimulaba todos mis sentidos,
y mi sangre, y mi ser,
Playa de la Misericordia,
monjas en el amanecer
bañaban a niños huérfanos,
a los que faltaba el brazo de un padre,
¡cuán afortunada era yo!

Ellos recogían sus bártulos
cuando llegábamos nosotros, 
tras ellos, ellos...

Cada día se repetía esta liturgia.
La playa desierta donde campeaban las gaviotas,
tú y yo y el mar, nuestro mar, Mar Nuestro.

Las doce marcaba el final de aquellos baños,
comenzaba a llegar la gente que llenaría la playa,
y nosotros de regreso,
con la sal en los labios y el corazón galopando,
llegábamos a casa, la comida hecha, mamá esperando,
y tú pronto marchabas a la fábrica a bregar con las máquinas,
donde TÚ ponías el corazón que a ellas le faltaban.


viernes, 15 de mayo de 2020

Corto y cambio 31

Bailabais como nadie. Eso decían todos, y era muy cierto. Ensayando una y otra vez con la exigencia y el compromiso del trabajo bien hecho.

Cada giro era una promesa de libertad. Esa complicidad de movimientos, cuando se cruzaban las miradas y saltaba el brillo en los ojos, emocionaba al público, que contemplaba extasiado la ejecución, mientras sonaba el tema principal de la película 'Ghost', Unchained Melody. Esa Melodía desencadenaba un cúmulo de emociones difícil de definir. La danza albergaba una esperanza de ser mejores en un mundo hostil y poder volar hasta el infinito.

Aquel día, la máquina disparaba al son, a contratiempo, como un metrónomo ajeno, fuera de sí, de ese mundo envolvente, donde los pasos se deslizaban alegres y sentidos, mientras el fotógrafo apuntaba desde la altura, oteando para no perder detalle, hechizado, en trance, por aquella magia y comunión, sin apenas testigo que pudiese contar lo que habían vivido.


viernes, 1 de mayo de 2020

Punzadas de nostalgia

 Nuestros niños guapos y sonrientes, felices, con un brillo en la mirada y mucha verdad,
abrazados a un ser muy querido, que hoy hace un mes que se fue sin ese abrazo de despedida,
festejando un cumpleaños, que quedó muy atrás,
en un tiempo pasado, un 2 de agosto de 2012,
en el porche de una casa familiar, donde vivieron años muy felices, que ya no nos pertenece,
colores vivos y alegres, rojo, amarillo, verde,
sonrisas y amor de nietos.

Dicha de madre al recordarlo.

¡Qué poder condensa una fotografía en nuestras manos, en tiempos de confinamiento! Envuelve de magia el momento que revives y trae punzadas de nostalgia.

sábado, 25 de abril de 2020

Estrella

No te escribí un poema, te fuiste tan de repente, 
y no te escribí un poema. 
Coloqué mis pensamientos en el anaquel de los días 
que pasan como ráfagas y se precipitan al vacío, 
 con sonido sordo, 
 y mi corazón, en otras manos que curaban, 
porque la procesión iba por dentro. 
Guardé tu risa, llena de luz, en frascos de cristal brillante, 
era tanta, que rebosaba y se derramaba en los días venideros. 
Y no te escribí un poema. 

Recuerda, nos mirábamos a los ojos y nos decíamos tantas cosas, amiga. 
Qué difícil era escribir un poema entonces, que no hablara de muerte. 
También me es difícil hacerlo ahora, 
cuando me ronda tan cerca de nuevo 
haciendo estragos a mi alrededor. 

Han pasado los años y sigo recordando tu magia de hada buena, 
todo lo que tocabas, se convertía en alegría, 
cuánto reíamos juntas con nuestras travesuras y complicidades, 
cuántos bonitos recuerdos quedan en los recovecos de mi laberinto 
lleno de memoria y ausencias. 

Sigo recordándote en tantos y tantos buenos momentos que vivimos, 
 que a veces la realidad me golpea con todas sus fuerzas 
y me falta valor para escribirte un poema. 

jueves, 19 de marzo de 2020

Mi querido padre












 De niño pasó la guerra
bajo un cielo de tormenta,
'desbandá' hacia Almería,
Alicante o Valencia.

El pequeño de los cuatro,
ayuda a su madre ciega
en hacerles los 'mandaos'
y colarse en las tiendas.

Conoció a una muchacha
en la Industria Malagueña
con una carita linda,
una buena compañera.

Casaron en San Felipe,
cuatro hijos les nacieran,
la segunda, de pequeña,
una polio contrajera.

Trabajador incansable
que blanquea o empapela
cuando sale del trabajo
doblando turno se queda.

Todo el dinero hace falta
velando por la pequeña,
las medicinas son caras
pero el milagro no llega...

La luna que ella le pida,
la luna se la trajeran,
mejores padres, imposible
que soñar nadie pudiera.

Hoy él mira a su amada
con la mirada serena
y la toma de la mano
y la sienta a su vera,
y le dice al oído
las cosas que no recuerda,
que siempre estará a su lado
pase lo que pase afuera,
por ella daría la vida
sin dejar que nada hiriera
esa sonrisa tan bella
de su amada compañera.

sábado, 7 de marzo de 2020

El naranjo me recuerda


El naranjo me recuerda
a una infancia feliz,
olor a niño y huerta,
olor a pecho senil,
olor a nana y almohada,
olor a marzo y abril.

Alcánzame el farol del cielo,
el que vigila el jardín,
el que tiñó de celeste
aquella tarde febril.

Yo jugaba con naranjas
cuando a ti te conocí,
tú prendiste en mi pelo
una flor blanca y añil.
Y nos dijimos 'te quiero'
doscientas veces o mil,
¡cuánto amor cupo en tus labios,
qué escalofrío sentí!

El cielo se engalanó
moteado de azahar
y aquellos jóvenes niños
usaron el verbo amar.

domingo, 9 de febrero de 2020

Te sueño

 Te sueño y me hablas,
me dices tantas cosas...
y yo enmudezco
porque sólo quiero oírte
y grabarte en mi memoria.

Cuando despierto, te pierdo
y quisiera bucear en él de nuevo
porque no recuerdo qué me decías,
tan importante para mí.
Tus palabras se desvanecen
pero no su calor.

Quiero seguir durmiendo
para que me visites en sueños
y me avives de nuevo
el recuerdo de tu voz
que guardaré en un cofre de plata
para siempre,
donde tu risa hará filigranas de orfebre
en el eco de mis recuerdos.

martes, 4 de febrero de 2020

Ayer estuve en tu playa


Ayer estuve en tu playa, nuestra playa, donde tú, sedienta de mar, te mojaste los pies en la orilla. Aún  recuerdo las instantáneas que inmortalizaron aquel día. Tú de espaldas, con las sandalias en una mano agitándolas al viento, henchida de brisa marinera, mientras reías y espantabas gaviotas. Tú, mujer de monte desde donde se divisa el Tiétar, ¡cuánto bálsamo era para ti el mar!. De aquel grupo, hoy disuelto, faltáis dos, las más locas y auténticas, las que irradiabais una luz especial y poder magnético.

Hoy no he sabido, no he podido tararear la canción de José Sepúlveda, nuestra canción,
mirando al mar, soñé que estabas junto a mí,
mirando al mar yo no sé qué sentí que acordándome de ti, lloré.

Aquella, que cantábamos mientras yo te hacía fotos, y tú, mirando al mar, soñabas con volver muchas veces a Málaga, tú Málaga.

domingo, 21 de febrero de 2016

Juegos

Indios y cowboys,
juego de malos y buenos,
y mis plumas de colores
volando tocaban el cielo,
bajo la mesa, una cabaña,
en la cabaña, misterio,
y en la calle, el galope
de tus pasos
corta el viento,
caballito de madera,
las manos arriba,
que ganan los buenos,
ya me cansé de ser indio,
ya me aburrí,
ya no juego.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Nostalgia

Una nota pulsa el sentimiento,
y la nostalgia se derrama,
se moja el corazón de recuerdos,
pensamientos que viajan en el tiempo
y retornan llenos de telarañas.

Todos los años vividos se superponen,
se suben, se montan, formando un castellet.

Si pudiera sentir el pasado en el presente,
vivir lo vivido, sentir lo sentido...

Ahora siento aquello que creí sentír,
pero teñido de un sabor agridulce,
ahora ya no me vale,
ya, no.

Sólo una canción ha bastado
para pescar en lo profundo
un recuerdo sumergido
en el mar del tiempo,
y tras él flotan los días
de juventud.

Y no queda más que aceptar lo aceptable...

Ecos...
Las aulas se volverán a llenar y vaciar años tras años,
de espectativas, ilusiones, desengaños...

Y no queda más que aceptar lo inevitable.

martes, 15 de febrero de 2011

Empezando a vivir

Una guitarra me trae recuerdos
de manos blancas y yemas duras
con que pulsar las cuerdas;
ya entonces costaba
sacarle bellas notas a la vida.
Y entre canto volaba mi anhelo
que soñaba con pájaros
y dulces de miel
que me estarían esperando
en algún recodo
de un país fantástico
al otro lado del espejo.

Y la brisa acariciaba el pelo
con olor a sal
mientras el mar, por la ventana,
jugaba entre rizos,
asomado, curioso,
corriendo en corcheas
tras los pensamientos
de una niña cantora
que soñaba con peces
y amapolas rojas
con que besar el amor
que vislumbraba en misterio,
oculto tras las estrellas.
Y el corazón ardía en deseos de ser,
garabateado en un papel.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Te has marchado


Un banco para el recuerdo, originalmente cargada por merche77.
Te has marchado
quizás para siempre,
ahora converso con el recuerdo
en una tarde callada,
sentada en un banco,
que sabe de la vida
y de promesas
cumplidas o no,
soñadas, compartidas...
promesas que volaron,
se escaparon
mientras jugábamos a vivir.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Parece que fue ayer

Parece que fue ayer
que me cogías la mano
para compartir tus miedos;
y yo te vestía de nardo
y perfumaba tu pelo.

Tú jugabas con estrellas,
yo soñaba con los vientos,
tú me pedías la luna,
yo te contaba mil cuentos.

¡Qué saben los niños chicos
de desvelar los misterios!
que te curan con sonrisas
y enseñan el universo.

Miles de noches en vela
velaron todos tus sueños
de príncipes, de caballeros
que habitaban los desiertos.

Tú me llenaste mis días
y hoy me llené de recuerdos.

sábado, 27 de marzo de 2010

Teresa


hacendosa, originalmente cargada por merche77.
Tus manos tejen retazos de sueños
en blanco y negro.

La vida ha curtido tu frente
y tú, que has sabido encararla,
nunca le has tenido miedo.

Tu alma de poeta,
sencilla y cercana,
nos ha deleitado
con versos sin escritura,
porque viniste buscando letras
que prender en un papel
a una escuela que jamás existió
en tu infancia.

Siempre te recuerdo
en tu perfección exquisita,
dibujando,
como sólo los artistas saben escribir,
e imprimiendo de carácter
cada frase.

Teresa, memoria prodigiosa
enmarcada en ondas de plata.
En recuerdo a Godofredo Camacho, maestro alfabetizador.
Descanse en paz.