Inspiración expiración

Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

sábado, 15 de agosto de 2020

Esta escritura mía

 Esta escritura mía me salva,
de los desahucios de mi alma,
me salva de los naufragios de mi vida.
 
Esta escritura mía se vuelve azul
para recoger mis escombros.
Pero esta escritura mía deja de serlo
y entonces multiplico por mil
las palabras de otros labios,
y ejerzo la juglaría de lo ajeno.
 
El cielo ha devorado a las estrellas
en un hondo oscuro,
y con ellas, mis palabras.
Así que apago la luna y me duermo.
 
Otra aurora espera
en el limbo del verbo
para pescar aquellos
que se escaparon de mi boca.

 

miércoles, 12 de agosto de 2020

Vacío

 Este vacío tan hondo
que pesa tanto y todo lo engulle,
como un gran agujero negro
que traga todo, menos la pena.
 
 

lunes, 10 de agosto de 2020

Mi mundo chiquito

 Mi mundo chiquito lo pueblan el tiempo y la ausencia.
Es un mundo redondo, sin esquinas donde esconderse,
como deben ser los nuevos mundos, aún por descubrir.
 
Mi mundo chiquito guarda un cálido hogar,
una lumbre en la espera salada de un mar templado
y un cobijo al abrigo de un sueño, aún por realizar.
 
Mi mundo chiquito descansa sobre un piano
que cada noche mece notas de amor con olor a jazmín,
al sur de los sentimientos donde vuela el colibrí, aún por llegar.
 
Y si llegaras, he preparado un aleteo de voces en el perfil de mi corazón,
un coro de susurros que viajarán en el céfiro,
y arrancarán los dulces recuerdos de los campos de amapolas
donde hoy descansan.
He preparado también una lluvia de besos brillantes y hermosos,
como las estrellas que refleja tu mirada en una noche sin luna.
 
Y si llegaras, ¡oh, colibrí! te entrego, como una caricia, mi mundo chiquito
que es más que todo, que es más que nada.

 

 

domingo, 9 de agosto de 2020

Abecegrama

Anábasis. Buscando con dureza expresar fielmente, gente hospitalaria, imberbes jóvenes kurdos. Lejanas montañas, narices ñatusas o picos quemados reinando sobre Turquía. Único valle. Walanica y Zoroastro, avanzan bestiales como dioses en final gigante. Historia ilustre. Jenofonte.

En respuesta a mi amiga Alís Gómez.

jueves, 6 de agosto de 2020

*4


El sol deslumbra
los párpados ciegos.
Cae la noche.

sábado, 25 de julio de 2020

Corto y cambio 32

El reloj de pared marca las once y veinte. Las agujas enmudecieron como la casa deshabitada. Todo está en su sitio, marcado por el polvo que cubre muebles y ausencias. Un día dejaron su casa sin ser conscientes que ya no volverían a ella, que no había retorno posible. ¿Cómo pudo hacerse extraña? ¿Dónde fueron los recuerdos y lo cotidiano? Cada vez las rutinas se volvieron más pequeñas y sencillas hasta convertirse en una maraña de confusión, que les empujaba hacia la ansiedad y la angustia. No reconocerse ni reconocer su historia y su paisaje, anclados en la infancia, -que todo lo pinta de rosa y nostalgia, como una pátina untuosa-, buscando la felicidad junto a unos seres que ya no están.

martes, 21 de julio de 2020

*3





 
Lienzo blanco pinta
la luna en la ventana.
Noche de gatos.

domingo, 19 de julio de 2020

*2








El agua fluye en
la mañana sedienta.
Jardín fresco.

domingo, 12 de julio de 2020

Ahora que no tengo tiempo

 Ahora que no tengo tiempo,
bebo sedienta tus besos,
apurando el sorbo del amor
como una loca desposeída
de su suerte.

Ahora que no tengo tiempo,
muerdo la vida gritada
a los cuatro vientos,
y enmudezco sus horas
para que nadie las repudie,
más que yo, si he de hacerlo.

Ahora que no tengo tiempo,
siento los pies más ligeros,
descalzos e invertidos
hacia el origen.
Me despojo de la piel,
dejo alforjas y miserias.
Tiendo al sol mis paisajes
y mi credo.

Ahora que no tengo tiempo
apuro los sueños,
antes que se desvanezcan,
y despierte sin rumbo,
cualquier noche de estas,
en el insomnio de mis versos.

domingo, 5 de julio de 2020

La música que hay en ti

La música que hay en ti no la compré,
ni siquiera la busqué en un anticuario.
Era una vieja música de siempre
que olía a hogar, a espliego,
que sabía a canción de cuna, dulce,
era la música de mi vida,
y tú, un titiritero cualquiera,
me la mostrabas desde el fondo de tus pupilas.

miércoles, 1 de julio de 2020

*1

 
Hoy pasó junio
desnudo como un pez.
Sin calendario.


sábado, 27 de junio de 2020

La niña, mi niña

Salió la niña en mis sueños,
cazaba mariposas azules,
dejando volar su risa,
que era mi eco.

Saltaba montaña,
contaba desiertos
como quien cuenta peces
en el mar abierto.

Las olas y el vuelo,
la falda en la huerta,
sobre las espigas,
arrancadas al viento.

La niña era alegre,
como pueden serlo
las campanas al aire
que anuncian encuentros
de parejas felices,
que siguen viviendo,
después de batallas,
un amor perfecto.

Despierto y recojo
a la niña en mi seno.
No te vayas nunca,
que sin ti me muero.

Eres parte mía,
eres mi consuelo
cuando a veces lloro
a todos mis muertos.

Eres tú, mi niña,
eres mi recuerdo,
yo soy tu futuro,
y formamos parte
del mismo universo.

 

miércoles, 27 de mayo de 2020

Nos salva la poesía

 Tú, que guardaste mi duelo de estrellas apagadas,
hilvanaste los sueños con hilos de emociones
y risas de colores... de miles de colores.
Tú, que marcaste mi historia 
regalándome una década iluminada.
Qué poco tiempo en la vida,
qué poco tiempo...
como el vuelo de una mariposa,
efímero,
como un rayo de Hernández
terrible, fugaz pero que no cesa.

Ahora me salva la poesía,
mi refugio, el de siempre, mi paisaje,
donde dejar jirones del alma,
donde acariciar el corazón tímidamente,
donde acunar la música soñada,
donde guardar unicornios
y restaurar mi orfandad
amputada,
donde renacer y morir cada noche,
como el ave Fénix.

Pero a veces me sorprende la realidad,
que cae como una loza
y me aprieta el pecho,
aún incrédula, suspiro tu ausencia,
es ahora Atlante el que me persigue y atrapa.

Que no se despierte el aire,
se ha parado el tiempo y me rindo a él,
no hay regreso posible.

Y tu y yo ya no seremos.
Te llevaste el nosotras,
querida amiga.

Y seguiré el camino sin ti, 
recordándote siempre
y llevándote en mi corazón, 
como un valioso tesoro.



domingo, 24 de mayo de 2020

Cuando acabe esta pandemia

 Cuando acabe esta pandemia,
¿quién recogerá nuestros pedazos
y reparará nuestras grietas con oro,
para que luzcan bellas en un mundo roto y mutilado?
¿quién celebrará la fiesta de la vida lastimada,
que pende y depende de un cordón dorado?

Brotarán los artesanos
y luciremos nuestras cicatrices sin pudor,
como heridas de guerra que se exhiben tras la batalla
y demuestran el grado de heroicidad,
quizás el kintsugi nos salve y nos rehaga.

Habrá una nueva esperanza que construiremos con nuestras manos
en un mundo imperfecto, dolido y sanado,
que hoy llora la estupidez humana que jugaba a ser Dios
y se creía invencible.