
Y el mar que reverbera la luz de tu mirada
que eclipsa el sol en su cénit hambriento de resplandor,
las tiernas manos que atrapan sueños de futuro,
como atrapa el viento cada mañana en su vuelo
el día que proyecta ser siempre infinito.
También es el mar, con su denso manto de mercurio,
el que atrapa tu mirada inocente en el juego,
intrépida curiosidad de un capitán corsario
que surca mar y sueño en el mapa de tu corta memoria.Recíprocas caricias de niño y mar, de un domingo en la mañana.
¡Qué bonito lo escribes, Merche!
ResponderEliminarMil besos.
Muchas gracias, Montse!
EliminarUn besazooo
Lo has visto bien con el corazón.
ResponderEliminarBesos.
Son los ojos más hermosos que hay, no crees?
EliminarMuchos besos, Torito.