Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio
domingo, 5 de julio de 2020
La música que hay en ti
ni siquiera la busqué en un anticuario.
Era una vieja música de siempre
que olía a hogar, a espliego,
que sabía a canción de cuna, dulce,
era la música de mi vida,
y tú, un titiritero cualquiera,
me la mostrabas desde el fondo de tus pupilas.
viernes, 15 de mayo de 2020
Corto y cambio 31
viernes, 21 de enero de 2011
Afino mis sentimientos
afino mis sentimientos
tecla a tecla,
no quiero dejar ninguno atrás,
todos y cada uno de ellos
me sirven,
me forman,
los buenos, los malos, los regulares,
y los toco y me tocan y me afinan;
mis cuerdas se tensan
en las noches en calma
que hablan de amor
y de cosas queridas,
es entonces cuando compongo
mi melodía.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Las hojas de otoño
tienen un sonido especial
que sólo el viento conoce.
Yo las escucho
después de años
de aprendidas lecciones
en pentagrama dorado
de hoja seca
y en silencios de corcheas,
donde intercalo mis suspiros.
Y los árboles...
también me arrullan
en su percusión
de hoja-rama,
nana nanita nana,
me canta y mece,
me mece y canta,
mece el sueño travieso
que se me escapa
a cabalgar en el viento,
caballito y espada,
hojitas de otoño
alfombran mi cama.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Músicos encerrados en matrioskas
al otoño casi invierno
con un lenguaje extranjero
y a la vez universal
en instrumentos complejos,
tan extraños para unos,
tan familiares para otros.
Un trío de músicos,
balalaica triangular,
en cuyos ángulos
se esconden notas
que viajan errantes
buscando casa
en oídos callejeros.
A sus pies,
matrioskas multicolores
encierran deseos
que se ocultan en deseos,
en laberinto interno
cada vez más interno
y nos muestran su esencia
de maternidad fingida,
cuando llegamos a su centro,
esta vez, expuesto a las miradas
como un arco iris desplegado
a los pies de un trío
que regala música
con notas eslavas
que vuelan más allá del horizonte.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Hoy canto una nana dulce Alís
en los brazos de la luna,
oirán desde la cuna
la melodía cadenciosa que le cure
de insomnios de estrellas prematuras,
de lirios de sueños enajenados,
cantarán los gatos en sus tejados,
danzarán las hojas en su espesura.
Y meciendo el triqui-traque de la anea
sonarán tambores en pelea
por librar una batalla desigual
Morfeo contra un querube celestial
dispuesto a conquistar su odisea.
Volará la mariposa de los sueños
al limbo de los peces de colores
sembrando de amapolas los olores
a espliego y aromas hogareños.
jueves, 19 de agosto de 2010
Me pone triste un tango
me pesa la mirada
cansada de haber vivido,
me arranca del pecho la nota,
me borra la sonrisa,
el alma me trastoca...
Y cómo duele sentirse viva
y cómo muere cada verso no sentido
y cómo vive la esperanza acurrucada
y cómo siente mi chongo corazón decepcionado,
perdido al son del bandoneón,
a ritmo melancólico de un tango.
sábado, 10 de julio de 2010
Clarinetes
Pequeñas trompetas
emiten un solo
con voz versatil.
Clarinetes en fila,
en fila de a uno
como el solo,
uno.
¡Qué solo está el uno
faltándole el dos!
Seis clarinetes
componen mi estampa,
que no es uno,
tres veces dos
en si bemol.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Tus manos en el saxo
Juegas con partituras de colores
en una ejecución perfecta
que riza la magia
en clave de sol,
que auna sensibilidad y decisión
en una bondad materna,
que enlaza ternura y pasión
en un lenguaje universal
que conocen pocos.
Tus dedos danzan
ágiles sobre las llaves
y acarician la música
con suavidad y firmeza,
el meñique hecho pulgar
arranca las notas graves
de un pentagrama azul.
El saxo rompe la noche
y clama a la luna, que baja
a jugar en los tejados
de la ciudad que duerme.
Un gato solitario acompaña,
con su maullido infantil,
la cadencia del viento.
En el duermevela oigo
la flauta que llama
anunciando la mañana;
cierro aún los ojos y sueño,
queda mucho tiempo por delante
aún el alba no ha llegado
a visitarme,
está por venir
que nadie le cierre el paso.
La flauta, como un heraldo
insistente en el anuncio,
irrumpe,
pero el saxo se impone;
aún el manto de la noche
cubre de negro el cielo.
Y tus manos...
tus manos traspasan
la tesitura que abarca mis días.
sábado, 6 de febrero de 2010
La música en las entrañas
Tu fuerza es tu vida
tu música, tu ilusión.
Cantas desde dentro
desbordando una alegría que contagia
que nos inunda en un mar de placeres
porque no sabes hacerlo de otro modo.
- El sentimiento no sirve de nada
cuando no se regala.
Cantas desde dentro
porque hay música en tus entrañas
como un ser vivo gestado
que ha de ser nacido y amamantado.
Gritas de regocijo y pena
porque todos los sentimientos son uno
y han de ser gritados y con fuerza
como arrancando trozos de sueño.
Porque cantas desde dentro
porque a veces lloras
porque a veces lloro
por la dicha y la tristeza...
lágrimas son de algún modo
las mismas saladas notas
que se escapan de los ojos.
lunes, 25 de enero de 2010
El viento en el metal
Como el viento sopla en el metal perfecto
y arranca notas blancas que rompen el silencio,
así quiero despertar en tus ojos el deseo,
que vibre entre mis senos tu cálido aliento.
Fliscorno afinado tocará mar adentro
sobre barca de plata porque la luna se ha muerto
y yo te estaré cantando, y yo te estaré meciendo.
viernes, 29 de mayo de 2009
Músico callejero
Regalas arte
como el que regala una flor
en un día no señalado,
desconocido y abnegado
músico callejero
que alzas al viento tu melodía
tantas veces ensayada,
no escuchada e ignorada
por un público ausente de sí mismo,
que no agradece
que pasa de largo con prisas
y no te ve, no te siente,
ensimismado en sus cavilaciones.
¿No te das cuenta que está tocando
también para ti?
jueves, 21 de mayo de 2009
La música
La música me lleva,
viaja mi corazón encerrado
a habitaciones ocultas
en el tiempo y en el espacio.
La música me lleva
a lugares no vividos,
soñados y deseados,
paisajes, gentes, colores,
aires de mundos lejanos.
La música me llena
de sentimientos pasados
y penetra en mis entrañas
y me palpa y la palpo,
y la piel se me eriza
cuando escucho, acompasado,
definirse el instrumento
que alza su acorde, vibrando,
y estalla la sinfonía.
En el momento más álgido
el corazón se me para
o galopa desbocado
y se acomoda al ritmo
que el director va marcando.
Minutos para la gloria,
polifónico orgasmo
que hace el momento sublime:
al-tarab, pentagramas evocados.
