Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

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martes, 1 de marzo de 2022

Cuando eras agua

Cuando eras agua, corrías calle abajo y bebían de ti los gorriones,

agua limpia que bailaba en las fuentes llenas de espejos y narcisos 

y pájaros y más pájaros, 

agua bendita que salvaba las almas de sus pecados, 

y te hacías manantial para que el mundo sanara su hipocresía.

La semilla te esperaba ansiosa para fecundar los vientos,

y las montañas reían con tus cosquillas y travesuras.

 

Agua que se fundía en el amanecer con la brisa fresca

y te lavaba la cara para un nuevo día hermoso.


Y otras veces,

otras veces eras lluvia que rodaba hasta mis párpados y horadabas mi corazón,

eras agua negra llena de desdichas.

Solo entonces podías enfurecer los mares con tus tormentas

y agitar las conciencias dormidas,

y golpear y golpear y golpear...

sábado, 19 de junio de 2021

Corto y cambio 35

 Caminaban despacio por la avenida, cogidos del brazo, con el frío en el rostro y sus cuerpos abrigados. Las charoladas aceras les devolvían el eco de sus pasos. Iban al encuentro de la fiesta y el baile, con el sabor del brindis en los labios y el brillo en el mirar. El pecho henchido de un día pleno y un año valorado en positivo.

-No se puede ser más feliz en este momento, amor mío-, y tras haber verbalizado aquello, se estremeció como si el viento frío hubiese helado su sombra, que se iba quedando rezagada detrás de las farolas, sabiendo que la felicidad es efímera, como la propia vida. Pero decidió disfrutar de aquel momento mágico y de aquella noche que daba paso a un nuevo año y una nueva década.

Diez años después, al pasear sola por la avenida, recordaría ese momento y maldeciría al futuro que se lo llevó todo, dando paso, cada día, a un presente herido.

domingo, 28 de marzo de 2021

Noto tu ausencia

 Como un año sin primavera,
 un cielo sin ángeles,
 un niño sin sonrisa.


 Noto tu ausencia y te echo de menos,
 como un tren sin pasajeros, sin rumbo,
 como una lluvia sin amantes, sin brillo,
 como una escuela en silencio, sin niños,
 como un pozo sin luna y sin estrellas,
 como una noche vacía sin grillos
 y sin los sonidos del viento.


 Noto tu ausencia y te echo de menos.
 Por más que pasen los días
 y las noches traigan sus madrugadas,
 noto tu ausencia y te echo de menos.
 
 Y es tan hondo el vacío,
 que faltarían planetas para llenarlo.

sábado, 19 de diciembre de 2020

Pascueros en el cementerio


He plantado para ti 
pascueros en el cementerio. 
Que no te falte la navidad en tus ojos, 
que no te falte la navidad en tu pelo, 
que el rojo, a los pies del árbol, 
reviva sabia y aliento, 
que nazca de nuevo la vida 
de todos los que se fueron. 
 
 Los árboles y el agua clara 
inspiren a los plañideros, 
que sus lágrimas cristalinas 
sean los ríos que van al cielo. 
 
Pascueros en el cementerio. 
Tus rojos serán raíces, 
la sangre de todos los muertos 
que se fueron en Navidad 
y que jamás saber volvieron. 
 
 Pascueros en el cementerio 
para vista de los vivos, 
y recuerdo de los muertos.
 
 

sábado, 5 de diciembre de 2020

Me faltas por las calles

 Me faltas por las calles.

Los bolsillos llenos de miedo

temblaban en los labios de la noche,

y Málaga era más grande,

y sobraban edificios,

y balcones llenos de suspiros,

y fuentes y agua y mar...


Me faltas por las calles, ¿sabes?

Y las farolas se escondían

deslumbradas por la ausencia

hecha añicos.

Y la dama de noche,

de luto riguroso

en el blancor del perfume,

se asomaba y brincaba

en los ojos del sol.


En la mañana,

los vendedores de ilusión,

con sus globos de colores,

iban de plaza en plaza,

y no encontraban sus huellas,

porque se fueron contigo

por los rincones del alma.


He perdido el tiempo

en un reloj oxidado

untado de brea y sal,

perdido en una playa 

sin gente y sin brisa.

Las agujas traspasaron los corazones

heridos sin Cupido.

Y la tierra bebió tu nombre.


Me faltas, ya lo sabes,

por las calles,

donde las voces y las risas se confunden

con el silencio de las amapolas inertes,

donde el aire silba una ranchera sin vida

entre las nubes solitarias y dolidas de humedad.


Me faltas...

¡Cuánto me faltas por las calles!

 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Cambio y corto 34: ¡Cuánto te quiero, papá!

- ¡Cuánto te quiero, papá!-, le dijo, llenándole la cara de besos... 

- ¡Y yo, una milloná!-, le respondió él, mirándole a los ojos con esa sonrisa bonachona y pícara, que le iluminaba el rostro. 

Con esa imagen recordaba su última despedida, erguido y digno con su andador en la puerta del comedor de la residencia donde acompañaba, con infinita paciencia y bondad, cada segundo de la existencia de su amada esposa, que para ella era el capitán que le guiaba el rumbo en un mapa borroso y deshecho, donde las coordenadas jugaban a la comba y a los acertijos con una niña encerrada en la historia de su memoria.

¡Cuánto te quise, papá! 



viernes, 18 de septiembre de 2020

El mar es ahora tu mar

 Tus cenizas embravecieron el mar de septiembre,

tu presencia mimética y telúrica

imprimió la impronta, tu impronta,

mujer de raza y corazón noble.


Y fuiste también sensible espuma blanca besando las rocas,

que te daban la bienvenida como un latido

de manos de la sangre de tu sangre.

Lágrimas y mar saladas en el abrazo,

en un te llevo en mi corazón para siempre, mamá.


Te veo danzar entre los encajes rizados de la mar

que se hizo hembra,

olas, que ahora en su algarabía, celebran tu encuentro,

y en un coro de gaviotas libres en el cielo azul impoluto,

sin una nube que manche el color, brillante y cegador

como un espejo frente al sol de la tarde.


Ahora estás en él, en ella.

Ya sus aguas eres tú, amiga del alma,

más saladas que nunca porque le aportaste, como un afluente,

tu gracia, tu donaire y tu risa. ¡Ay, tu risa!

que sacaba del pozo más profundo agua fresca y cristalina,

que sanaba corazones heridos y maltrechos,

que filtraba la alegría por las venas.

¡Ay de tu risa! que resonará siempre en mi memoria,

como tus palabras, como tu voz,

y me invitará, con esa melodía, a seguir el viaje.


¡Cuántas veces se perdió tu mirada soñadora,

embelesada en el horizonte!,

porque donde otros solo veían mar, tú veías puente,

donde otros solo veían agua, tú veías vida.


Ahora que no eres nada en la tierra, ni ceniza siquiera,

lo eres todo en el universo de mi pecho.

 

sábado, 25 de julio de 2020

Corto y cambio 32

El reloj de pared marca las once y veinte. Las agujas enmudecieron como la casa deshabitada. Todo está en su sitio, marcado por el polvo que cubre muebles y ausencias. Un día dejaron su casa sin ser conscientes que ya no volverían a ella, que no había retorno posible. ¿Cómo pudo hacerse extraña? ¿Dónde fueron los recuerdos y lo cotidiano? Cada vez las rutinas se volvieron más pequeñas y sencillas hasta convertirse en una maraña de confusión, que les empujaba hacia la ansiedad y la angustia. No reconocerse ni reconocer su historia y su paisaje, anclados en la infancia, -que todo lo pinta de rosa y nostalgia, como una pátina untuosa-, buscando la felicidad junto a unos seres que ya no están.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Nos salva la poesía

 Tú, que guardaste mi duelo de estrellas apagadas,
hilvanaste los sueños con hilos de emociones
y risas de colores... de miles de colores.
Tú, que marcaste mi historia 
regalándome una década iluminada.
Qué poco tiempo en la vida,
qué poco tiempo...
como el vuelo de una mariposa,
efímero,
como un rayo de Hernández
terrible, fugaz pero que no cesa.

Ahora me salva la poesía,
mi refugio, el de siempre, mi paisaje,
donde dejar jirones del alma,
donde acariciar el corazón tímidamente,
donde acunar la música soñada,
donde guardar unicornios
y restaurar mi orfandad
amputada,
donde renacer y morir cada noche,
como el ave Fénix.

Pero a veces me sorprende la realidad,
que cae como una loza
y me aprieta el pecho,
aún incrédula, suspiro tu ausencia,
es ahora Atlante el que me persigue y atrapa.

Que no se despierte el aire,
se ha parado el tiempo y me rindo a él,
no hay regreso posible.

Y tu y yo ya no seremos.
Te llevaste el nosotras,
querida amiga.

Y seguiré el camino sin ti, 
recordándote siempre
y llevándote en mi corazón, 
como un valioso tesoro.



sábado, 16 de mayo de 2020

Tú, la infancia y el mar

 Tú me descubriste el mar
y me sumergiste en tu seguridad.
Contigo nada malo me podría pasar,
tus brazos sostenían mi cielo,
como un fornido Atlante,
veranos de infancia y sal,
no había ola que yo no saltara junto a ti.

El sol, a veces, no nos acompañaba,
pero tú iluminabas mi mundo,
no lo echaba en falta.

El agua fría estimulaba todos mis sentidos,
y mi sangre, y mi ser,
Playa de la Misericordia,
monjas en el amanecer
bañaban a niños huérfanos,
a los que faltaba el brazo de un padre,
¡cuán afortunada era yo!

Ellos recogían sus bártulos
cuando llegábamos nosotros, 
tras ellos, ellos...

Cada día se repetía esta liturgia.
La playa desierta donde campeaban las gaviotas,
tú y yo y el mar, nuestro mar, Mar Nuestro.

Las doce marcaba el final de aquellos baños,
comenzaba a llegar la gente que llenaría la playa,
y nosotros de regreso,
con la sal en los labios y el corazón galopando,
llegábamos a casa, la comida hecha, mamá esperando,
y tú pronto marchabas a la fábrica a bregar con las máquinas,
donde TÚ ponías el corazón que a ellas le faltaban.


viernes, 15 de mayo de 2020

Corto y cambio 31

Bailabais como nadie. Eso decían todos, y era muy cierto. Ensayando una y otra vez con la exigencia y el compromiso del trabajo bien hecho.

Cada giro era una promesa de libertad. Esa complicidad de movimientos, cuando se cruzaban las miradas y saltaba el brillo en los ojos, emocionaba al público, que contemplaba extasiado la ejecución, mientras sonaba el tema principal de la película 'Ghost', Unchained Melody. Esa Melodía desencadenaba un cúmulo de emociones difícil de definir. La danza albergaba una esperanza de ser mejores en un mundo hostil y poder volar hasta el infinito.

Aquel día, la máquina disparaba al son, a contratiempo, como un metrónomo ajeno, fuera de sí, de ese mundo envolvente, donde los pasos se deslizaban alegres y sentidos, mientras el fotógrafo apuntaba desde la altura, oteando para no perder detalle, hechizado, en trance, por aquella magia y comunión, sin apenas testigo que pudiese contar lo que habían vivido.


jueves, 14 de mayo de 2020

Y volverán los abrazos

 Y volverán los abrazos,
y tendrán más sentido si cabe,
esos que se precipitaron
al vacío quirúrgico de un virus
que traicionó al amor
y paró su primavera.

Y volverán los abrazos
cálidos, serenos, dulces,
como el útero materno,
como el agua en su remanso,
como la mirada de un niño,
limpios y henchidos de amor.

Y me quedaré en tu abrazo
para siempre,
al cuidado de tu risa,
al arropo de tu alma
donde curar las heridas.

martes, 12 de mayo de 2020

El teléfono

 El teléfono descansa indolente,
entre polvo y olvido,
esperando tu llamada,
la batería intacta,
latiendo con un brillo extraño
como un fantasma.
Lo miro, y callado me mira,
duerme y respira,
pero quien se ahoga soy yo,
ya no ríe como antes
ni me devuelve tu voz.

lunes, 11 de mayo de 2020

Te has llevado el mes de abril

 Que qué pasará cuando se acabe la vela, 
me pregunto, perdida,
cuando el pabilo se consuma en un fuego, 
que pudiera ser fatuo en un futuro, 
pero eterno para mis entrañas,
qué pasará cuando tu cuerpo descanse 
para siempre y tus cenizas...
qué pasará mañana cuando no estés, 
que ya no estás, que ya te fuiste,
pero me cuesta tanto creer, aceptar.

Aquella noche viniste a verme en sueños,
me hablabas un idioma extraño,
quizás era la distancia, que no entendía tu jerga,
era un idioma de ángeles que hablabas con palabras de luz
y me sonreías como tú solo sabías hacerlo.

Se me araña la infancia de niña chica, padre, a jirones,
como si te la llevases entre las uñas,
aferrándote a ella para devolvérmela luego envuelta en cariño,
como un regalo cuidado y mimoso.

Te has llevado el mes de abril entre las manos,
y este año ha florecido el cielo con más fuerza.

viernes, 1 de mayo de 2020

Punzadas de nostalgia

 Nuestros niños guapos y sonrientes, felices, con un brillo en la mirada y mucha verdad,
abrazados a un ser muy querido, que hoy hace un mes que se fue sin ese abrazo de despedida,
festejando un cumpleaños, que quedó muy atrás,
en un tiempo pasado, un 2 de agosto de 2012,
en el porche de una casa familiar, donde vivieron años muy felices, que ya no nos pertenece,
colores vivos y alegres, rojo, amarillo, verde,
sonrisas y amor de nietos.

Dicha de madre al recordarlo.

¡Qué poder condensa una fotografía en nuestras manos, en tiempos de confinamiento! Envuelve de magia el momento que revives y trae punzadas de nostalgia.

jueves, 30 de abril de 2020

Corto y cambio 30

 Le dijeron que los ojos se ponen bonitos con el llanto, y descubrió que no era así. Otra mentira más
con la que nos engañamos, porque la humanidad es estafadora de la verdad. Acumula tantas mentiras, que algunas traspasan los límites terrenales y se hacen llamar piadosas.

Que los ojos son la puerta por donde sale la pena del alma, y es la pena la que lame los ojos y los abrasa y pierden, entre otras cosas, la perspectiva; dejan de mirar hacia afuera, para mirar hacia adentro buscando una calma que no encuentran, buscando un nido.

lunes, 27 de abril de 2020

Nana para una amiga

 Duerme desde el cielo,
descansa, mi niña, descansa
tu cara de rosa
en nube mullida y blanca,
mira que abajo hace frío,
querubín de mi alma.

Duérmete, mi cielo,
la noche estrellada
acariciará tu pelo,
arrullará esta nana.

Aún no es mi tiempo,
pero tú me aguardas.
Te enviaré sonrisas
desde mi ventana.

La luna será tu cuna
el sol, mi esperanza,
juega con sus rayos, niña,
hasta que llegue mañana.


sábado, 25 de abril de 2020

Estrella

No te escribí un poema, te fuiste tan de repente, 
y no te escribí un poema. 
Coloqué mis pensamientos en el anaquel de los días 
que pasan como ráfagas y se precipitan al vacío, 
 con sonido sordo, 
 y mi corazón, en otras manos que curaban, 
porque la procesión iba por dentro. 
Guardé tu risa, llena de luz, en frascos de cristal brillante, 
era tanta, que rebosaba y se derramaba en los días venideros. 
Y no te escribí un poema. 

Recuerda, nos mirábamos a los ojos y nos decíamos tantas cosas, amiga. 
Qué difícil era escribir un poema entonces, que no hablara de muerte. 
También me es difícil hacerlo ahora, 
cuando me ronda tan cerca de nuevo 
haciendo estragos a mi alrededor. 

Han pasado los años y sigo recordando tu magia de hada buena, 
todo lo que tocabas, se convertía en alegría, 
cuánto reíamos juntas con nuestras travesuras y complicidades, 
cuántos bonitos recuerdos quedan en los recovecos de mi laberinto 
lleno de memoria y ausencias. 

Sigo recordándote en tantos y tantos buenos momentos que vivimos, 
 que a veces la realidad me golpea con todas sus fuerzas 
y me falta valor para escribirte un poema. 

viernes, 27 de marzo de 2020

60 días

 Cuando el mar rabioso levanta torres de espuma
una y otra vez contra las rocas,
bramando como un toro herido,
desafiando al tiempo y al espacio,
pesa tanto el corazón,
como si hubiese vivido ya demasiados mares
y hubiese arribado a demasiados puertos.

Cuando se camina al borde del precipicio
con los pies descalzos,
abandonados, sin brújula ni destino,
al vértigo que da el abismo de la vida,
pesa tanto el corazón,
como si hubiese escalado la montaña más alta
arañando las paredes para llegar a la cima.

Cuando te haces presente en otro plano,
en otra existencia intangible y desoladora,
y el vacío horada las entrañas,
pesa tanto el corazón,
siento tanto tu ausencia,
que 60 días sin ti es una eternidad.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Déjame ser

 Déjame ser tu almohada donde descanse tu pelo blanco de luna,
te bajaré nubes tiernas de algodón que suavicen tu pesar.

Déjame ser tus manos que limpien las telarañas de tu frente,
te traeré lluvia tenue como gotitas de rocío con que dar luz y brillo a tus recuerdos.

Déjame ser tus oídos que oigan nuestras palabras de aliento
y te rescaten de la oscuridad de tu negro presidio, de tu cadena perpetua.

Déjame ser tus ojos que, como un rayo de luz, te devuelvan la ilusión 
e iluminen tu interior de niña pequeña, de niña pequeña.

Déjame ser tu boca, tu piel, tu corazón, que sienta nuestras caricias
y tejan un nido donde cobijar los pájaros que se escapan buscando otro cielo.

Déjame abrigarte el corazón con el nuestro, en un hilo,
en la frontera de los sentimientos que desbordan ríos de cariño.

Déjame decirte y hacerte todo lo que no te dije, todo lo que no hice,
cuando tu vida era una entrega incondicional de generosa guerrera,
donde la sangre era el vínculo más fuerte al que tú te entregaste,
para que no le faltase nada a los tuyos, que eran los míos, que son los nuestros.

Déjame soñar contigo, madre, en esta noche tan larga,
para recuperar lo perdido, para aliviar lo llorado.
Para que un rayo de luz ilumine tu sonrisa, que es la mía, que es la nuestra.