Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

lunes, 28 de septiembre de 2020

Cambio y corto 34: ¡Cuánto te quiero, papá!

- ¡Cuánto te quiero, papá!-, le dijo, llenándole la cara de besos... 

- ¡Y yo, una milloná!-, le respondió él, mirándole a los ojos con esa sonrisa bonachona y pícara, que le iluminaba el rostro. 

Con esa imagen recordaba su última despedida, erguido y digno con su andador en la puerta del comedor de la residencia donde acompañaba, con infinita paciencia y bondad, cada segundo de la existencia de su amada esposa, que para ella era el capitán que le guiaba el rumbo en un mapa borroso y deshecho, donde las coordenadas jugaban a la comba y a los acertijos con una niña encerrada en la historia de su memoria.

¡Cuánto te quise, papá! 



viernes, 18 de septiembre de 2020

El mar es ahora tu mar

 Tus cenizas embravecieron el mar de septiembre,

tu presencia mimética y telúrica

imprimió la impronta, tu impronta,

mujer de raza y corazón noble.


Y fuiste también sensible espuma blanca besando las rocas,

que te daban la bienvenida como un latido

de manos de la sangre de tu sangre.

Lágrimas y mar saladas en el abrazo,

en un te llevo en mi corazón para siempre, mamá.


Te veo danzar entre los encajes rizados de la mar

que se hizo hembra,

olas, que ahora en su algarabía, celebran tu encuentro,

y en un coro de gaviotas libres en el cielo azul impoluto,

sin una nube que manche el color, brillante y cegador

como un espejo frente al sol de la tarde.


Ahora estás en él, en ella.

Ya sus aguas eres tú, amiga del alma,

más saladas que nunca porque le aportaste, como un afluente,

tu gracia, tu donaire y tu risa. ¡Ay, tu risa!

que sacaba del pozo más profundo agua fresca y cristalina,

que sanaba corazones heridos y maltrechos,

que filtraba la alegría por las venas.

¡Ay de tu risa! que resonará siempre en mi memoria,

como tus palabras, como tu voz,

y me invitará, con esa melodía, a seguir el viaje.


¡Cuántas veces se perdió tu mirada soñadora,

embelesada en el horizonte!,

porque donde otros solo veían mar, tú veías puente,

donde otros solo veían agua, tú veías vida.


Ahora que no eres nada en la tierra, ni ceniza siquiera,

lo eres todo en el universo de mi pecho.

 

martes, 18 de agosto de 2020

Reflejos dorados

Reflejos nocturnos

Málaga se ha vestido de noche y quietud, 

con flecos dorados que caen sobre el mar, 

 negro de luto, —este año sin feria—, 

que se ilumina de ámbar, ocre, naranja, 

blanco, amarillo... alineados y brillantes. 

 

Noche cálida y serena 

para pasear un amor de verano 

sin bullicio ni nada que distraiga el sentimiento. 

 

Al fondo, la catedral se ha hecho sol 

y preside regia la foto que hoy he capturado para ti, 

recuerdo y testigo mudo de una promesa 

que tú y yo sabemos que se llevará el viento del otoño.

 

 

 

domingo, 16 de agosto de 2020

Corto y cambio 33. El sueño

 El sueño la engullía cada noche en una oquedad húmeda y silente. Entonces aparecían los duendes y, sin dejar de mirarla, rajaban el cielo y plantaban setas venenosas con que matar a los muertos.

No siempre era así, a veces, cuando el calor vaciaba la playa, el sueño disparaba salvas de dicha. Entonces aparecían los niños vestidos de marineritos, niños de cromos antiguos que jugaban con el aro o con el diablo mismo. Y niñas de tirabuzones que abrazaban a sus muñecas como diminutos seres vivos de inertes carnes.

Era entonces, y no antes, que llegaban corriendo pegasos alados, y levantaban el lecho hasta prenderlo en las estrellas con alfileres sutiles de novia. Allí y solo allí, veía a tantos seres queridos, que le devolvían su eterno amor y la confianza en un mañana.

 

sábado, 15 de agosto de 2020

Esta escritura mía

 Esta escritura mía me salva,
de los desahucios de mi alma,
me salva de los naufragios de mi vida.
 
Esta escritura mía se vuelve azul
para recoger mis escombros.
Pero esta escritura mía, 
cuando deja de serlo,
entonces multiplico por mil
las palabras de otros labios,
y ejerzo la juglaría de lo ajeno.
 
El cielo ha devorado a las estrellas
en un hondo oscuro,
y con ellas, mis palabras.
Así que apago la luna y me duermo.
 
Otra aurora espera
en el limbo del verbo
para pescar aquellos
que se escaparon de mi boca.

 

miércoles, 12 de agosto de 2020

Vacío

 Este vacío tan hondo
que pesa tanto y todo lo engulle,
como un gran agujero negro
que traga todo, menos la pena.
 
 

lunes, 10 de agosto de 2020

Mi mundo chiquito

 Mi mundo chiquito lo pueblan el tiempo y la ausencia.
Es un mundo redondo, sin esquinas donde esconderse,
como deben ser los nuevos mundos, aún por descubrir.
 
Mi mundo chiquito guarda un cálido hogar,
una lumbre en la espera salada de un mar templado
y un cobijo al abrigo de un sueño, aún por realizar.
 
Mi mundo chiquito descansa sobre un piano
que cada noche mece notas de amor con olor a jazmín,
al sur de los sentimientos donde vuela el colibrí, aún por llegar.
 
Y si llegaras, he preparado un aleteo de voces en el perfil de mi corazón,
un coro de susurros que viajarán en el céfiro,
y arrancarán los dulces recuerdos de los campos de amapolas
donde hoy descansan.
He preparado también una lluvia de besos brillantes y hermosos,
como las estrellas que refleja tu mirada en una noche sin luna.
 
Y si llegaras, ¡oh, colibrí! te entrego, como una caricia, mi mundo chiquito
que es más que todo, que es más que nada.

 

 

domingo, 9 de agosto de 2020

Abecegrama

Anábasis. Buscando con dureza expresar fielmente, gente hospitalaria, imberbes jóvenes kurdos. Lejanas montañas, narices ñatusas o picos quemados reinando sobre Turquía. Único valle. Walanica y Zoroastro, avanzan bestiales como dioses en final gigante. Historia ilustre. Jenofonte.

En respuesta a mi amiga Alís Gómez.

jueves, 6 de agosto de 2020

*4


El sol deslumbra
los párpados ciegos.
Cae la noche.

sábado, 25 de julio de 2020

Corto y cambio 32

El reloj de pared marca las once y veinte. Las agujas enmudecieron como la casa deshabitada. Todo está en su sitio, marcado por el polvo que cubre muebles y ausencias. Un día dejaron su casa sin ser conscientes que ya no volverían a ella, que no había retorno posible. ¿Cómo pudo hacerse extraña? ¿Dónde fueron los recuerdos y lo cotidiano? Cada vez las rutinas se volvieron más pequeñas y sencillas hasta convertirse en una maraña de confusión, que les empujaba hacia la ansiedad y la angustia. No reconocerse ni reconocer su historia y su paisaje, anclados en la infancia, -que todo lo pinta de rosa y nostalgia, como una pátina untuosa-, buscando la felicidad junto a unos seres que ya no están.

martes, 21 de julio de 2020

*3





 
Lienzo blanco pinta
la luna en la ventana.
Noche de gatos.

domingo, 19 de julio de 2020

*2








El agua fluye en
la mañana sedienta.
Jardín fresco.

domingo, 12 de julio de 2020

Ahora que no tengo tiempo

 Ahora que no tengo tiempo,
bebo sedienta tus besos,
apurando el sorbo del amor
como una loca desposeída
de su suerte.

Ahora que no tengo tiempo,
muerdo la vida gritada
a los cuatro vientos,
y enmudezco sus horas
para que nadie las repudie,
más que yo, si he de hacerlo.

Ahora que no tengo tiempo,
siento los pies más ligeros,
descalzos e invertidos
hacia el origen.
Me despojo de la piel,
dejo alforjas y miserias.
Tiendo al sol mis paisajes
y mi credo.

Ahora que no tengo tiempo
apuro los sueños,
antes que se desvanezcan,
y despierte sin rumbo,
cualquier noche de estas,
en el insomnio de mis versos.

domingo, 5 de julio de 2020

La música que hay en ti

La música que hay en ti no la compré,
ni siquiera la busqué en un anticuario.
Era una vieja música de siempre
que olía a hogar, a espliego,
que sabía a canción de cuna, dulce,
era la música de mi vida,
y tú, un titiritero cualquiera,
me la mostrabas desde el fondo de tus pupilas.