Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Cuál fue el pecado original
que debo penar
hasta el fin de los tiempos?
¿Qué manzana prohibida mordí
que su veneno me persigue
y me corre por las venas?
¿Qué mal hice
que merezca este abandono?

Me asomo al abismo
del desconcierto,
no sabiendo de dioses
ni de castigos,
penando el infierno
de los justos,
de los despojados,
de los que añoran la felicidad.
Amiga, dime
¿tú tienes las respuestas?

Quizás debiera desaparecer
para siempre,
sumirme en el anonimato
más brutal,
borrar toda huella,
todo rastro,
y perderme en la nada,
diluirme en un mar de espuma,
en un paraiso soñado,
sin adanes ni evas,
ni serpientes, ni manzanas,
ni nadie a quien herir,
ni por quien sufrir.
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