Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

martes, 7 de septiembre de 2010

Qué amargo...

Qué amargo
el respirar sin aliento,
qué vacío en el pecho
sabiendo de desdicha,
si la desilusión planea
apagando los rescoldos,
de qué sirven las horas
sino para prolongar
la angustia.

Que se arriesga todo
yendo a pecho descubierto,
entregando el pálpito
y la confianza.
Arriesgas la felicidad
que pende de un hilo
e hipotecas
tu futuro inmediato
que creías un regalo.

Qué amargo
sabernos engañados,
timados por la vida
sin derecho a recambio,
a devolución
en quince días
o reclamación
posible.

Qué amargo...
Publicar un comentario

Han estado por aquí...