Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

domingo, 21 de noviembre de 2010

Retahílas del adiós

Cuando es tanta la emoción,
se entrecorta la marcha de la rueca
que hila las palabras.

Hoy he cerrado una puerta
de un camino sin retorno.
Hoy llegó el momento de decir adiós
desbordando emociones a raudales,
sembrando de imposibles
los días venideros.

Los sueños dormirán
esperando una resurrección prometida.
Aquellos que germinaron un día,
siempre vivirán en mí.

No ha sido fácil el trance
o sí, cuando te envuelven el corazón
entre algodón, del que cura...

El adiós, cosido al alma,
hace pespuntes
con hilos de dolor puro.

El final es el inicio
de un abismo
a través del cual
se abre un nuevo camino.

10 comentarios:

  1. Decir adiós cantando en un poema
    que añada una música al recuerdo,
    recuerde esta canción que de cantarla
    vacíe la sustancia recargada
    y silbe con el silbo en tu lirismo
    y vaya repitiendo adiós, adiós...


    Y un beso a los recuerdos atenuados

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  2. Magnífico, Enric. Siempre me arropas con tus versos y siempre te lo agradezco desde el corazón, aunque a veces no te lo exprese como debiera. Gracias, amigo, por estar ahí.

    Besitos que me ayudan a decir adios

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  3. "Los sueños dormirán
    esperando una resurrección prometida.
    Aquellos que germinaron un día,
    siempre vivirán en mí."

    Hoy parece que me has leído el pensamiento de las palabras sin hilar...Espero que los sueños dormidos despierten alegres y sanos,no hay nada que desee más.

    Ayer,no te hice reir amiga,porque no encontraba la risa por ninguna parte, hay días que desaparece y no dios que la encuentre...Hoy también me he reído poco.
    Ya te digo tu retahila de palabras puedo hacerla mía perfectamente.
    Besicos murcianos.

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  4. decir adiós
    es
    quedar
    vacío
    para
    (re)llenarse
    con
    nuevos
    caminos

    besos,tibiecitos, sin adiós*

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  5. - Cabopá:
    Hoy he cosido tus pensamientos a los míos, a veces pasa que el otro pone palabras nuestras, habla por nuestra boca, o rememora recuerdos dormidos. Somos así, tan simples y tan complejos. Espero tu risa.

    Besicos y más besicos

    - Rayuela:
    Estoy (re)llenándome de nuevos caminos, en ese momento me encuentro, pero aún queda vacío.

    Gracias por tus besos tibiecitos

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  6. Sonrie, aunque no tengas ganas. Tus camino, tus pies, tus heridas, tu adios y tu hola, también sonreirán.
    Las palabras que has cosido han creado un precioso traje.
    Un abrazo lleno de ternura***

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  7. Sonrie amiga, que cuando llegue la primera sonrisa te traerá la siguiente y después, tararea una canción que enseguida encontrarás la Alegría y la Música.
    Un abrazo fuerte amiga desde mi librillo.

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  8. Amiga, intento cumplir siempre esa máxima, aunque a veces cuesta. Sonrío porque la risa nos ilumina, contagia y "contamina" todo lo que toca.

    Gracias, de corazón.

    Me quedo en tu abrazo

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  9. Cuando Alba recibía a amigos en casa, al acercarse el momento de irse siempre se enfadaba. Era su manera de evitar decir adiós. Siempre se negó a despedirse.
    Supongo que algo genético hay en esa actitud, aunque en su caso era exagerada (se le fue suavizando un poco), porque cuando yo veo la palabra adiós me vuelvo tonta, no entiendo nada y me asusto. Me asusto mucho.
    Como me asusté al leer tu poema

    y sigo así

    Besitos

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  10. - Rosario:

    No te vi, amiga. Vi sólo a Ofelia y, mientras le respondía, debió entrar tu comentario.
    Gracias, maestra, la música siempre me acompaña. Pienso con música, fíjate si es así, que la primera vez que conocí a Alís fue en un blog que tenía ella, donde la música formaba parte de él, y por eso, entre otras cosas, me atrajo.
    Hoy, Santa Cecilia, le rindo desde aquí mi pequeño homenaje.

    Besicos y otro abrazo para ti.

    - Alís:

    Bueno, espero que se te haya pasado ya el susto, amiga. A mí tampoco me gustan las despedidas; sin embargo, vivimos con ellas, porque nada es para siempre y la vida nos enseña que vamos quemando etapas para iniciar otras nuevas.

    Besitos de hola sin adiós, que borren tus sustos.

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