Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

jueves, 18 de noviembre de 2010

Me tumbo en el prado

Me tumbo en el prado
y oigo los pasos ancestrales
de los primeros pobladores
que dejaron sus huellas
y su legado.

Acerco mi oído
y la tierra me habla
de millones de almas
que construyen su vida
y la destruyen,

Acerco mi oído
y vuela una niña
con su cometa de ilusión,
cierro los ojos,
que no se escape
y viaje a mi pecho.

Huelo los olores
del campo vivo.
Se respira paz,
pero la brisa
me eriza el vello
y me avisa,
que la tarde cae
flotando ante mi vista
ingrávida.

Y se respira...
la niña dentro del pecho,
que acompasa la comba
al ritmo exhalado,
llama al sueño
para que venga
y juegue con ella
en una siesta infinita
que recree el momento
de los primeros pobladores
que dejaron su huella,
mientras la tarde cae en el prado,
dorando las margaritas
heridas de amor.
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