Breves momentos de inspiración y alguna noche de insomnio

viernes, 2 de julio de 2010

Qué insensatos...

Qué insensatos nos volvemos
que vendemos el alma en un minuto
y echamos un pulso al destino
y soltamos sentimientos a raudales
porque se desbordan por los párpados
y las lágrimas ahogan las palabras.

Y duele la culpa
como el pecado original,
como duele una noche sin alba
como un delito sin remisión.

Y es la hora del castigo
o del perdón.

¡Ave María!
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